26 | 03 | 2019

Cada minuto que pasa, más de 20 personas en todo el mundo se ven obligadas a huir de sus países, a abandonar todo lo que construyeron en sus vidas, trabajo, relaciones personales, su casa, su familia... entonces, todos esos logros y huellas, razones por las que uno es reconocido como ser humano único por los demás, se convierten en amenazas o pruebas contra ti. Toca preguntarse qué han hecho los sucesivos gobierno de España ante esta realidad.

Desde el año 2000 a 2018 la Secretaría de Estado de Seguridad afirma haber destinado 249 millones de euros al Sistema Integrado de Vigilancia (SIVE) que es el encargado de vigilar la Frontera Sur: miles de millones de euros dedicados a levantar vallas, alambradas, concertinas, patrulleras externalización de fronteras y alta tecnología que obligan las personas migrantes a tomar rutas más peligrosas.

Solo en 2018, existe constancia de 619 personas muertas o desaparecidas en el Mar de Alborán, el Estrecho y la costa de Cádiz. Los expertos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), estiman que por cada fallecimiento comprobado, otro dos no se conocen. Es decir, se multiplica por tres el número de personas que pierden la vida intentando llegar a España.

Las personas muertas y desaparecidas son resultado de verdaderas políticas racistas y asesinas de los últimos 30 años. Debemos plantear el origen del problema: ¿qué impulsa la migración desde África y Asia hacia nuestro país y hacia Europa?

Las guerras y otras agresiones imperialistas lanzadas por EEUU, pero también por la UE, especialmente por Francia en Oriente y en África, pagadas por los impuestos de la clase trabajadora para asegurar a los grandes monopolios el control de materias primas y de sus rutas de distribución, especialmente los hidrocarburos que contaminan nuestras ciudades.

Guerras y agresiones ejercidas bien por medios propios o mediante la creación, financiación, entrenamiento y apoyo logístico de grupos terroristas de inspiración supuestamente religiosa que han destruido las sociedades de Afganistán, Irak, Libia, Somalia e intentando hacerlo con Siria, todas ellas ejemplos de sociedad laica en el mundo árabe.

Agresiones que forman parte de una deliberada estrategia del caos para debilitar la soberanía de los países que no se someten y que en cada caso de los gobiernos del PP y el PSOE.

Igual que las estrategias del capitalismo financiero para especular con los alimentos y acaparar tierras en África que provocan hambre y carestía.

Esas son las causas de las migraciones y no otras.

Con el auge de los fascismos en varios países de Europa, a lo que se suma que en España irrumpe en el ámbito institucional, supone una agravación para la situación de las personas migrantes se agrava. Las propuestas antimigratorias de la derecha y la extrema derecha han calado en municipios cuyos niveles de población inmigrante no son nuevos. El auge de la xenofobia ha coincidido en el tiempo con la expansión del discurso del odio en España por parte del Partido Popular, durante el pico de entradas de pateras a las costas andaluzas, tras un verano que ha dejado numerosas imágenes de recién llegados durmiendo en barcos de Salvamento Marítimo o en condiciones de hacinamiento.

La organizaciones especializadas en migraciones llevan años alertando de la necesidad de lanzar políticas para "gestionar la acogida" de los recién llegados de una forma "coordinada" y evitar situaciones de "saturación" y "caos". El incremento de las personas que arriesgan su vida en el mar con la intención de alcanzar España no se ha producido de forma repentina en 2018. El aumento de llegadas a las costas andaluzas se lleva gestando desde el año 2016, cuando el Partido Popular estaba al frente del Gobierno.

No ha habido ningún esfuerzo para coordinar con los representantes de los ayuntamientos la coordinación del esfuerzo en la acogida, no se ha explicado a la población que la mayoría de personas que llegan está de tránsito (no quiere permanecer en España) y, aunque las cifras se vendían como grandes cantidades, se trata de un porcentaje irrisorio para la población española".

En este sentido, la sociedad ha recibido un mensaje por parte del Gobierno de desbordamiento e incapacidad para reaccionar, una visión reproducida por los medios que, sostiene y genera alarma social, cuando lo que se debería es condenar la injusticia.

Desde hace décadas, en España se llevan enfocando las políticas migratorias y de control de fronteras con la perspectiva de la seguridad, vinculándolas a la criminalidad organizada. "Ese enfoque general va cristalizando y deja su poso en la población, independientemente de que tenga base real o no", dicen desde Pro Derechos Humanos.

Las entradas irregulares a las costas españolas están aún muy lejos de las que han experimentado en los últimos países como Italia, que ha llegado a registrar picos mensuales que superaban las 20.000 personas, o Grecia, con más de 800.000 llegadas en 2015. En contexto, las cifras de personas que se juegan la vida en el Mediterráneo para llegar a Europa han disminuido en los últimos años. En 2018, han cruzado el mar algo más del 10% de migrantes que lo hicieron en 2015.

Ahondando más en esta situación migratoria, el pasado 10 de Diciembre, fue adoptado formalmente el Pacto Mundial para la Migración de las Naciones Unidas, con el que estamos en total desacuerdo, ya que el objetivo fundamental de este Pacto es apuntalar el modelo de políticas migratorias neocoloniales que promueven los Estados Unidos, Australia y la Unión Europea, basadas en la externalización de fronteras y las deportaciones masivas. Apoya la creación de centros de detención y promueve que los Estados recojan y compartan datos de personas inmigrantes, criminalizando así a estas personas.

Lamentamos que la ONU deje de lado las referencias más importantes del Derecho Internacional en materia migratoria, comenzando por el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos sobre libertad de movimiento. Migrar es un derecho y debemos luchar contra las causas que obligan a las personas a huir de sus hogares, nunca contra esas personas como están haciendo nuestros Gobiernos.

Por todo ello, exigimos desde el Partido Comunista de España, que los países europeos trabajen juntos en el diseño de políticas de asilo y migración coherentes con nuestros supuestos valores fundacionales: esto es, la defensa de la vida, la dignidad y libertad humanas, ya que la actual carrera para introducir restricciones unilaterales que comenzara en 2015 tras la crisis del Mediterráneo, no solo amenaza la vida de los refugiados y los migrantes, sino al propio continente.

Denunciamos el incumplimiento de las cuotas de acogida (sólo hemos llegado al 14% del mínimo comprometido), las nefastas políticas de reunificación familiar, el reasentamiento de refugiados vulnerables y condenamos los objetivos pretendidos con la firma del Pacto Mundial para la Migración de la ONU.

Por todo ello desde el Partido Comunista de España exigimos:

1- Que se creen vías seguras para la migración, como estaba previsto en los compromisos internacionales.

2- Recursos para políticas humanitarias y de acogida.

3- Que se abandone la política basada en dispositivos de retención de personas (ya sea centros de internamientos o campos de retención).

4- El abandono de políticas exteriores centradas en el expolio de materias primas y la vulneración de los Derechos Humanos, y la búsqueda de políticas orientadas a la justicia, la soberanía de los pueblos y la equidad internacional.

El Día Internacional de las personas migrantes, debemos celebrar cada vida, celebrar la acogida de aquellas personas que a las que se les ha segado por la raíz, y decimos que queremos que vuelvan a brotar en nuestra tierra. ¡Hoy celebramos el Día Internacional de las Personas Migrantes, pero queremos celebrar que es el día de la bienvenida a vuestro refugio, a vuestra casa!

Fuente:

PCE – Partido Comunista de España

 

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