19 | 06 | 2019

Actualmente uno de los temas que se ha posicionado en la agenda político - económica, nacional e internacional es la transformación radical que está sufriendo el clima planetario. A traes de diversos medios, reuniones internacionales, documentales y campañas mediáticas, resuena una preocupación tan alarmante como los hechos.

Gran parte de esas campañas se centran en la responsabilidad individual, o en algunos casos –los menos- en la responsabilidad colectiva, pero sin llegar al fondo de la cuestión. La gran mayoría de los científicos que participan en estas discusiones no toma en cuenta una visión global que incluya precisamente el análisis científico de las circunstancias en las que este fenómeno se desenvuelve.

Por ejemplo, la campaña sobre el uso de bolsas de plástico supone que dejar de usar popotes o bolsas significará un alivio para el planeta, esto presupone una concepción de la economía que considera que el consumo determina la oferta a escala de toda la economía. Sin embargo, en la realidad esto es sólo verdad en contextos muy concretos, lo que la realidad indica es que la producción es la que determina la distribución, el cambio y el consumo. Es decir, mientras el tipo de producción no se modifique, no habrá cambios significativos, puesto que las relaciones de producción condicionan todo el proceso económico y son a su vez determinan la relación con la naturaleza.

Si el sistema de relaciones sociales de producción que priva dentro del capitalismo, consiste en relaciones de dominación y explotación, en cuyo centro se encuentra la ganancia máxima, todas las relaciones tanto de hombres como con la naturaleza está en última instancia orientado a ese fin por cuanto es el hombre el productor de la riqueza y la naturaleza el medio y suministro de materias primas.

Podríamos pensar que plantear soluciones como “regular” el consumo se trata de una cuestión, bien intencionada, de una transformación cultural, de educación y conciencia solamente. Los hechos nos dicen que si hace falta eso, pero más aún falta tener una comprensión científica de este problema en su dimensión sistémica y estructural. Esto es; reconocer que la forma de metabolismo entre la sociedad, y la naturaleza, está mediada por esa forma depredadora del hombre mismo, por un sistema de explotación cuyo fin máximo es el beneficio de particulares.

La realidad es necia, y quienes en estos momentos ostentan el poder –los empresarios- la entienden perfectamente. Resulta evidente cuando comunidades y defensores de bosques, manglares y otras zonas naturales, se oponen a grandes proyectos transnacionales y se organizar para la protección de la naturaleza en contra de mineras, madereras, de productos transgénicos, muchas de las ocasiones pierden la vida en ello.

El desarrollo científico en sí mismo es un progreso, sin embargo las mismas relaciones sociales de producción orientan también a la ciencia hacia la misma lógica, limitando su potencial humanista, convirtiendo muchas veces sus logros, en medio de explotación, dominación y exterminio.

Son muchas las voces que en todo el mundo están llamando a la transformación del desarrollo que llevamos ahora, los estudios indican vías, caminos. Algunos se desvían hacia la misantropía, maldicen al ser humano en general como si se tratara de un parásito maligno. Pero los comunistas, no estamos de acuerdo con esto. El ser humano desde su aparición es parte de esta naturaleza, no existe un desarrollo absolutamente “armónico”.

Insistimos en que estas mismas relaciones sociales imponen un sistema en el que no son tomados en cuenta sino los grandes y poderosos intereses privados, dejando a una gran parte de la humanidad fuera de las decisiones que rigen los desarrollos industrial y ecológico.

La reclamada salvación de los ecosistemas, incluido el humano, requieren de una transformación del sistema capitalista, en el que son los grandes monopolios quienes toman las decisiones a favor de sus intereses, y sustituirlo por un nuevo modo de producción social basado en el interés común.

Fuente:

El Comunista – Órgano del Comité Central del Partido Comunista de México

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