23 | 06 | 2018

Durante la cuarta plenaria de la 48 Sesión Ordinaria de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), se realizó la votación de la resolución impuesta por la Administración Trump contra Venezuela.

Luego de cuatro sesiones de reunión, y con la clara presión e intervención del gobierno de Estados Unidos, la resolución impulsada para “expulsar” a Venezuela de la OEA, organización de la que se retiró en 2017, logró los mismos 19 votos que había conseguido en febrero de este año, convirtiéndose en una nueva derrota para EEUU, de igual forma apuntó el canciller Jorge Arreaza, que el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, dio instrucciones a los delegados, pero que, sin embargo, “no pueden llamarlo a decirle Misión Cumplida porque tienen los mismos 19 votos que tuvieron en febrero de este año”.

Pese a la presión que reinó durante toda la Asamblea General, 15 países no respaldaron el documento final de la organización, destacándose en algunas intervenciones el exhorto a los demás países miembros a no practicar acciones injerencistas en la región que promuevan violencia e intervención militar.

Antigua y Barbuda, consideró inapropiada la actuación del organismo ante la posición de su país, que solo buscaba que los demás países miembros conocieran a profundidad las consecuencias de esa resolución, en ese sentido alegaron que su intención fue discriminada por el organismo regional al no ser tratada igual a los países que promovieron la acción contra Venezuela.

Desde la vocería del Estado Plurinacional de Bolivia, se hizo un llamado a no olvidar que el órgano continental debe estar sujeto a la multilateralidad, por lo que rechazaron toda acción sesgada unilateral y coercitiva contra algún miembro del mismo, al tiempo que indicaron que el diálogo debe ser la única herramienta para construir la unidad de los pueblos, “y ese debe ser el llamado de este organismo” dijo el Canciller boliviano, Fernando Huanacuni.

Asimismo, la posición de San Vicente y las Granadinas fue enfática al sostener que el organismo no debe aplicar medidas unilaterales, e invitó a Estados miembros a considerar lo que implica aprobar algún tipo de acción contra Venezuela, por lo que recordó los casos de Irak y Siria, países que fueron intervenidos de manera militar por Estados Unidos, con “la excusa de la ayuda humanitaria”, asimismo de manera autocrítica sostuvo que para la resolución no se tomó en cuenta la opinión de Venezuela sobre su propia situación.

Por su parte, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, denominó la acción diplomática orquestada contra Venezuela como la “Resolución Pence”, documento que pretendía servir ante la comunidad mediática y política internacional como una victoria del imperio, hecho que no lograron y evidenció un rotundo fracaso en la política internacional de la Administración Trump y sus gobiernos satélites en la región.

Fuente:

Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela

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