18 | 10 | 2018

Se requieren planes y políticas que ataquen las causas de la crisis y desarrollen las fuerzas productivas

Caracas.- Para el Partido Comunista de Venezuela (PCV) el conjunto de medidas económicas anunciadas e implementadas por el Gobierno nacional no constituyen, como lo han afirmado voceros oficiales, una «revolución económica», ya que, aunque obedecen a la necesidad de establecer un nivel de estabilización de la economía, se concentran en los aspectos monetario y fiscal, y además sobre una concepción de preservación del sistema capitalista.

El PCV aclaró que políticas anticapitalistas podrán ser puestas en práctica cuando la clase obrera y el pueblo trabajador sean poder y jueguen un papel de dirección de la economía; pero este no es el caso, por lo que las medidas actuales no atacan las causas estructurales de la crisis del modelo capitalista dependiente, rentista monoexportador y multiimportador venezolano.

Capacidad adquisitiva

Sin embargo, el PCV considera que entre las medidas hay decisiones correctas, como la referida al incremento de salario que, aunque insuficiente, porque la espiral hiperinflacionaria había destruido el poder adquisitivo de los salarios, llegando incluso a representar cerca de 1 dólar (USD) mensual; por lo que fue positivo ubicarlo en 1.800 BsS, equivalentes a unos 30 USD mensuales.

En este sentido, el Partido del Gallo Rojo insistió en su propuesta de una política que fortalezca el salario real, no sólo el nominal, a través de una escala móvil de salarios, utilizando los índices de inflación del conjunto de bienes y servicios que componen la llamada «canasta básica», en aplicación del artículo 91 de la Constitución.

Esta propuesta se plantea que el salario tenga capacidad adquisitiva, es decir, que las y los trabajadores y sus familias puedan adquirir los bienes y servicios esenciales para la satisfacción de sus necesidades materiales y espirituales fundamentales.

En su lugar, el Ejecutivo nacional no adopta las medias necesarias para contener el alza de los precios, lo cual amenaza de que el nuevo salario se convierta en «sal y agua»; para lo cual el PCV señaló que se debe adoptar una política de precios basada en un control sistemático, en que el ejercicio del control sea fundamentalmente por parte de la clase obrera y el pueblo trabajador, un control social revolucionario sobre las estructuras de costos, precios y ganancias

Esta política permitiría que efectivamente se revalorice la fuerza de trabajo a través del fortalecimiento del salario real, es decir, de la capacidad adquisitiva del salario; de ahí la necesidad de contener los precios y derrotar a la hiperinflación.

El PCV reafirmó que los actores económicos fundamentales que llevan a la situación de alzas incesantes de precios, son los grandes monopolios de la producción y la distribución, así como las mafias que actúan en concertación con estos monopolios. Por lo que los comunistas enfatizaron que hasta ahora no han visto ninguna medida del Gobierno dirigida a golpear a esos sectores, a desmontar su poder, a ponerle freno a sus actuaciones impunes y descaradas contra el pueblo.

Esto lo ejemplificaron con la denominada política de precios acordados, el «plan 50», que consideraron insatisfactorio para los intereses populares, ya que los precios acordados han favorecido a los grandes capitales, a los grandes empresarios, tomando en cuenta que los precios se colocan de acuerdo al interés de los empresarios y no hay ningún control social sobre la estructura de costos.

Protagonismo popular

Sobre el tema de la gasolina, el PCV expresó que es una decisión compleja pero necesaria, ya que Venezuela no puede seguir subsidiando a las mafias del tráfico de combustible.

Los comunistas explicaron que opera una estructura de contrabando en la que están inmersos militares corruptos y mafias en ambos lados de la frontera, lo cual debe ser atacado de manera integral.

Por eso, el incremento del precio de la gasolina puede ser un hecho positivo en la medida de que funcionen los subsidios directos, aunque, acotó el PCV, no basta con eso, porque también se precisa establecer un sistema nacional público de transporte –ya que en su gran mayoría el transporte del país es privado y está anarquizado–, un sistema bajo rectoría estatal y protagonismo de las y los trabajadores y el pueblo organizado, que ejerza control social sobre el transporte, una mancomunidad institucional y social con participación integrada de los gobiernos regionales y locales.

Pero además, el PCV amplió que no son suficientes estas medidas si no se ataca la corrupción, si no se castiga eficazmente a civiles, policías y militares corruptos que hacen negocio con el contrabando de bienes que se producen o se importan.

Igualmente, los comunistas plantearon la necesidad de medidas que vayan dirigidas a establecer el desarrollo de la producción petrolera, agrícola e industrial, ya que genera preocupación que en los anuncios del Gobierno no hay de planes de producción, y el PCV ha insistido en que no se podrá superar esta crisis si no hay producción.

La tolda del Gallo Rojo puntualizó que la política petrolera debe ser revisada, para que haya recuperación e incremento real de la producción; además de que se requieren planes audaces y efectivos de producción agrícola, con los campesinos y las comunidades agrícolas; así como planes efectivos de la industria transformadora y que las empresas del Estado sean rescatadas y fortalecidas productivamente.

Haciendo énfasis en que los procesos productivos que desarrolle el Estado venezolano, deben ser bajo mecanismos ciertos de control obrero y popular sobre los procesos de producción, distribución y comercialización más importantes del país; por ejemplo en el sector de alimentos, fundamentalmente dominado por grupos mafiosos, por elementos corrompidos, civiles y militares.

El PCV también reafirmó que se necesita desmontar el mecanismo de entrega de dólares subsidiados al capital privado, a los grandes capitalistas; y estatizar el comercio exterior, para que sea el Estado quien adquiera directamente lo que se necesite en el país en función de la satisfacción de las necesidades del pueblo y de un plan integral de desarrollo de las fuerzas productivas.

En conclusión, el PCV propone que las medidas implementadas sean evaluadas y modificadas en función de los intereses nacionales y del pueblo, para que vayan a las causas estructurales de la crisis y fortalezcan la capacidad de producción nacional; por lo que también hizo un llamado al pueblo a luchar por ello.

Fuente:

Tribuna Popular

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